Innovación radical o incremental:

¿Cómo podemos innovar más allá del Core Bancario?

Artículo | Agosto 2016

Los bancos tienen dos opciones principales para resolver sus problemas de rigidez, obsolescencia técnica y complejidad tecnológica del sistema core bancario:

  • La opción radical: Reemplazar toda la infraestructura de TI con un megaproyecto para asegurar una infraestructura integrada y eficiente que satisfaga las necesidades en una época en la que ser competitivo estriba en centrarse en el cliente, no en la eficiencia del back-office.
  • La opción incremental: Quedarse con lo que se tiene, y agregar módulos de nuevas aplicaciones como banca móvil, con métodos caso por caso para la integración e interconexión de funciones.

En buena medida, ambos extremos han sido desastrosos. Los bancos están buscando una tercera vía, una vía que preserve la eficacia operativa actual, que permita los desarrollos competitivos esenciales para tener éxito en una época orientada al cliente y que los prepare para la innovación como parte de la actividad comercial cotidiana en un entorno incierto y cambiante.

La elección no es una decisión tecnológica; es una decisión comercial. Desde luego, no se puede esperar que los ejecutivos comerciales conozcan los detalles de las opciones tecnológicas, pero es esencial que entiendan tanto las lecciones aprovechables de las experiencias de otros bancos como los parámetros que deben orientar el proceso de gestión, la selección de tecnología y la aplicación de lo que cada vez más constituye la base del crecimiento de la actividad bancaria y de la expansión a otros ámbitos de los servicios financieros.

Las estadísticas muestran que la adopción y la personalización radical de un paquete o la reescritura de importantes elementos de los sistemas presentan un 25% de posibilidades de éxito, conllevan sobrecostos y retrasos constantes, y ponen al banco en situación de riesgo. Raro es el mes en el que la prensa empresarial, bancaria y tecnológica no publique un artículo sobre algún fiasco con el sistema core de un banco. Todo banco importante y todo proveedor de software cuenta con algún fracaso espectacular en su historial público. Por lo menos cinco grandes bancos europeos han registrado fracasos en proyectos que se han traducido en pérdidas de cientos de millones de dólares.

El argumento en favor de la sustitución radical es que, para competir con los actores en línea que aplican las mejores prácticas para crear la experiencia del cliente, el banco tiene que contar con una infraestructura tecnológica diseñada para adaptarse a los estándares de un Ebay o un Facebook. Nada convertirá un auto viejo en un avión de combate; lo mismo se puede decir de la transformación de los sistemas Core. La opción radical aún puede funcionar, pero implica, literalmente, apostar el banco, y asumir un nivel de riesgo enorme.

La adopción y la personalización radical de un paquete o la reescritura de importantes elementos de los sistemas presentan un 25% de posibilidades de éxito

El incrementalismo retrasa lo inevitable y hace que sea cada vez más difícil mantener los sistemas básicos en operación. El problema principal con el sistema core típico de hoy en día es que año tras año se vuelve cada vez más complejo —y ya son muchos los años—; algunos sistemas ya han alcanzado la respetable edad de 40 años y la edad promedio es de más de 10. El incrementalismo suma aún más complejidad a una base tecnológica cada vez más obsoleta.

Los resultados son, textualmente, indescriptibles. Salen a relucir en los crecientes costos de mantenimiento de los sistemas: alrededor del 70% del presupuesto para TI, frente al 30% en empresas como eBay y PayPal, bancos digitales, que tienen la ventaja de contar con una base y unas herramientas de TI modernas y limpias. Cuando se presenta una serie de caídas de los servicios bancarios, salen a relucir los años de déficit de inversión, de parches y de titubeos.

El Reino Unido es quizás el ejemplo más extremo de todo esto. Cada banco importante de ese país ha sufrido fallas de sistema considerables, frecuentes y generalizadas, así como fiascos de desarrollo. Un bloguero experto plantea una pista: "La causa fundamental de las caídas y las averías es la complejidad cada vez mayor de los sistemas bancarios... el esfuerzo que implica integrar múltiples sistemas que presentan diversas tecnologías y plataformas, incontables procesos, desde la incorporación de los clientes hasta los ingresos, así como la migración de datos desde el sistema heredado".

Tanto el cambio radical como el incremental hacen que la gestión de la tarea sea más difícil y compleja; la elección de la base tecnológica debe tener como objetivo la simplificación desde el arranque mismo. Está surgiendo una tercera vía que es radical en el establecimiento de objetivos comerciales, e incremental en la implementación de la tecnología. En general, se basa en principios de infraestructura denominados SOA: arquitectura orientada a los servicios. Existe una amplia gama de implementaciones tecnológicas, pero todas comparten principios comunes:

Está surgiendo una tercera vía que es radical en el establecimiento de objetivos comerciales, e incremental en la implementación de la tecnología.

Dividir los "sistemas" en unidades independientes —servicios— que son reutilizables y que se pueden vincular mediante interfaces estandarizadas; se asemejan, por así decirlo, a órdenes de compra electrónicas. La arquitectura es el plan operativo a partir del cual se coordinan los servicios, con registros, detección de servicios, contrato, acoplamiento flexible y una plétora de siglas cuasi poéticas como WSDL, OLA, SOAP y CORBA. Permite centrar los objetivos comerciales y relacionar las metas con los servicios, así como definir reglas comerciales para la automatización de los procesos y el uso de plantillas para el desarrollo de aplicaciones. Se logra también uno de los objetivos que justifican el incrementalismo: preservar los elementos clave del sistema core existente y "empaquetarlos" como servicios. Permite la inclusión de datos clave y una capacidad de análisis que son vitales para que evolucione la experiencia integral y personalizada del cliente, sin tener que reescribir códigos de programa en los componentes de los servicios.

La SOA funciona. Amazon, Google, Facebook, eBay y otros innovadores de negocios exitosos basados en la TI lo demuestran. Teniendo en cuenta que todos ellos están trabajando diligentemente para posicionarse a fin de ofrecer servicios "bancarios", esta tercera vía parece ser la única dirección que los ejecutivos de banco pueden tomar para organizar su TI. Para la TI en sí, exige un cambio cultural muy importante, así como nuevas competencias profesionales. El resumen sencillo de las opciones que se tienen es: Evitar la sustitución radical, desechar el incrementalismo y pensar en la arquitectura.

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