Impulsar la bancarización, el reto de la banca en América Latina

Una oportunidad para los bancos que sepan aprovecharla

Artículo | Octubre 2016

América Latina experimenta uno de los retos más importantes para gestionar su desarrollo economíco, la bancarización. No se trata solamente de disponer los servicios o productos financieros al público, sino de demostrar sus beneficios a escala local, y como particularmente promueven un acelerado ritmo económico.

La baja tasa de bancarización en América Latina afecta y ralentiza su desarrollo.

Tradicionalmente se consideraba que la bancarización solamente beneficiaba a las instituciones financieras, ya que incrementaban su número de clientes y por ende su core business crecía y se robustecía; pero alcanzó una mayor relevancia en los últimos años cuando se llegó a relacionar que dentro de la población objetivamente bancarizable genera una mejor calidad de vida, y brinda oportunidades por sobre sus costos.

Como si de una cadena se tratara, el efecto de la bancarización aporta a una mayor liquidez en la economía de las personas y las empresas, lo que conlleva un mayor gasto privado. Esto aumenta la captación de capital y su posterior inversión, ya que provoca un ciclo de productividad en el que la demanda y oferta del mercado crece aritméticamente.

Al nivel de pequeñas y medianas empresas (PYMES), la bancarización favorece el acceso a créditos y a una mayor cartera de servicios. La inversión les permite crecer y desarrollarse verticalmente dentro de su industria, al tiempo que beneficia a los diferentes jugadores del sector, señala Patricio Muñoz, Presidente Ejecutivo de la Cámara Chilena de Comercio Electrónico.

Las PYMES se crean con un bajo capital que limita su inversión; al obtener un crédito esta situación cambia, su estructura se fortalece y pueden captar mayor mercado. Apegados a la realidad de América Latina esto es importante, ya que de acuerdo al Ministerio de Comercio Exterior de Ecuador, el 99% de empresas de la región pertenece a esta categoría, y brinda empleo al 70% de la fuerza laboral.

Existen una serie de razones por las que América Latina ha experimentado una baja bancarización a través de los años, y se debe a la inestabilidad económica que han enfrentado en las últimas décadas. Feriados bancarios, el cierre de entidades financieras, gobiernos plutocráticos y escasas regulaciones han hecho que amplios segmentos de la población desconfíen del papel que juegan los bancos, y prefieran evitar estas instituciones para depositar su dinero.

Es un legado con el que las instituciones bancarias han tenido que lidiar, la falta de confianza. Con el paso del tiempo las regulaciones se han fortalecido para evitar que esto vuelva a suceder, al tiempo que la banca ha buscado estar más cerca de sus clientes, al tiempo que capta nuevos.

La mayoría de países en América Latina experimenta una tasa por debajo del 60% de bancarización, según la Federación Latinoamericana de Bancos. Mientras que en países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o España más del 85% de la población tiene acceso a servicios financieros.

De acuerdo a Verónica López de Fundación AFI, una organización sin fines de lucro dedicada a promover la educación financiera, en países como Perú y Chile el primer contacto que tiene la población con servicios y productos bancarios es por medio de retails. Las personas se convierten en tarjetahabientes para acceder a microcréditos que les permitan diferir sus compras.

Pero más allá de construir confianza, la banca tiene que superar tres grandes retos:

Analfabetismo financiero:

La población al desconocer los beneficios que puede traer consigo la bancarización se muestran escépticos sobre su rol, y se desinteresa por completo. Cuando esto sucede utilizan las instituciones bancarias solamente para ahorrar dinero, pero sin una programación que implique planificar a futuro.

Esta conducta oscilante ha producido que el efectivo sea el principal medio de pago, y no ha permitido que crezca el pago por medios electrónicos. La banca puede aportar a edificar una educación financiera, la cual se refleje en una economía saludable.

En Perú solamente alrededor del 40% de su población cuenta con un medio de pago electrónico, como una tarjeta de débito o crédito, asegura la Fundación AFI.

Falta de oferta y a un alto costo:

Al diversificar la oferta de servicios y productos, la banca abre un abanico de posibilidades hacia sus clientes, las cuales se ajustarán de mejor manera a su ritmo económico. Pero por el contrario, América Latina experimenta una falta de oferta, en su mayoría son genéricas y no se focalizan en una actividad económica, lo que no le agrega un valor palpable al cliente.

Además los costos de los productos y servicios bancarios son elevados en la región, si se comparan con países maduros, esto se debe a que están gravados con impuestos; lo cual implica que se reduzca el beneficio de acceder a ellos, y que incluso dejen de ser rentables aumentando el riesgo.

Si estos costos se logran reducir, mayor cantidad de personas y empresas accederán a productos y servicios bancarios. Esta masificación reducirá el riesgo para las entidades bancarias, ya que captarán mayor capital.

Cobertura:

Históricamente se puede analizar este problema en la región, un ejemplo de ello es Colombia, donde la oferta de productos y servicios bancarios estaba polarizada en las ciudades más grandes Bogotá, Medellín y Cali, que concentraban en el año 2005 el 65.8% del consumo crediticio; y en el mismo año solamente el 29.2% de la población tenía acceso a un producto financiero, según datos del Censo Económico.

En México la situación tampoco es muy diferente, ya que según lo muestra el Banco Mundial, en el 2006 el 22% de ciudadanos no contaba con una sucursal bancaria en su comunidad.

En países como Ecuador se ha logrado incrementar la cobertura bancaria por medio de corresponsales no bancarios, tiendas o kioscos donde se realizan depósitos y retiros de dinero, así como el pago de servicios básicos; a cambio cobran una pequeña comisión por el servicio prestado.

Para alcanzar una completa bancarización, los servicios bancarios deben superar el analfabetismo financiero, la falta de cobertura, y la falta de oferta.

Esto le brinda presencia a la institución bancaria en aquellos lugares en donde no es rentable mantener una sucursal. El banco mantiene una comunicación por red con el corresponsal no bancario, lo que le permite conocer el estado de su cuenta, y registrar cada transacción en tiempo real.

Otro de los retos que enfrenta la bancarización es la falta de cifras actuales, ya que limita el análisis que se pueda realizar al crecimiento de la penetración bancaria. A pesar de ello las cifras no han tenido una gran variación en los últimos años, y sirven como un referente.

La bancarización de la región en cifras:

Metodología:

La bancarización debe verse como una oportunidad, no como un reto.

Más allá del reto que supone la bancarización, es una oportunidad para que las entidades financieras busquen innovar dentro de su core bancario, y proporcionen servicios y productos apegados a las necesidades de sus clientes. Ante este escenario la tecnología ha demostrado ser un poderoso motor para construir una experiencia de alto valor, al tiempo que reduce los costos operativos, el tiempo de servicio, y brinda altos niveles de seguridad.

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